El imperio del consumo

8 Mayo 2008

Comer en el trabajo, de una fiambrera calentada en el microondas, tiene sus cosas. Entre otras, que además de los fijos siempre es posible que se quede algún “ocasional” para amenizar con nuevas conversaciones a mitad camino entre el discurso y el mitin las habituales, que al final uno se cansa de tanta carrera de montaña, tanta oferta de Lidl y Aldi, tanto onanismo mental hedonista superficial y tanto comentar la jugada de la partida de tute del día anterior como si fuera la final de la Copa de Europa con un penalti que decide el ganador en el último segundo.

Hoy se ha quedado a comer uno que no es de los de siempre, seguramente porque de 4 semanas que tiene un mes se pasa 3 viajando. Después de comer, ya con el yogur y el café-cortado-chungo-de-máquina, ha empezado con un “es que os pensáis que soy de ultraderecha por lo menos, y estáis muy equivocados, porque soy más socialista que muchos que se dicen socialistas”, le he interrumpido con un “yo, particularmente, más bien te encuadro entre fascista, de los del Partito Nazionale Fascista de Mussolini, y falangista, de los de Falange de José Antonio, como en la década de los 30 del sigo XX”. Espero que no se me haya enfadado mucho porque la palabra fascista no es algo que a nadie le guste oírla dirigida a sí misma, ni si quiera a los propios fascistas. El caso es que lo que ha seguido a continuación ha sido un mítin en toda regla y de los agotadores. Lo que más se me ha quedado es “en las facultades tendrían que explicar economía con un Monopoly, que eso es el capitalismo y dejarse de dar vueltas a todas esas teorías y fórmulas que no se entienden” porque me he dedicado a pensar en qué es antes, si el huevo o la gallina.

Para compensar el cansancio mental de la hora de la comida me acabo de leer este artículo de Galeano que hoy, reforzando mi teoría de que todo en Internet te vuelve aunque lo borres, me ha llegado y ya había leído hace tiempo.

El imperio del consumo

Eduardo GALEANO
Montevideo, Uruguay

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.

La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y
más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar. El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados.

Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la
mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados de McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche,
y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar? El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas? El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante.

El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.


Feliz por ser cristiano

7 Mayo 2008

Hace un par de semanas comenté las actitudes de Mons. Reig Plá y sus “brigadas católicas” en Murcia. Y un(a) lector(a) del apunte, con una visión diferente de la mía seguramente por estar Orgullosa de ser Católica, dejó su comentario. Pensé primero en no darle más importancia pues me pareció que era un poco provocación y ganas de ruido. Y, como ya he dicho otra vez, es que yo soy anticlerical.

El caso es que ayer por la noche me encontré leyendo esta reflexión de José María García-Mauriño en ecleSALia y lo voy a pegar aquí entero. Quizá porque yo no lo habría sabido escribir así de claro, quizá porque me parece una contestación inteligente a aquel comentario, quizá porque el camino que me ha llevado a descubrir cómo vivió ese tal Jesús e intentar vivir de esa misma forma ha dado sentido a mi vida.

Jesús, profeta laico
José María García-Mauriño

Los cristianos no somos seguidores de un líder religioso, sino que seguimos a un Profeta laico. Jesús fue un laico. Ni fue sacerdote, ni funcionario de la religión, ni nada parecido. Es más, Jesús vivió y habló de tal manera que pronto entró en conflicto con los dirigentes de la religión de su tiempo, los sacerdotes y los funcionarios del Templo, los representantes oficiales de “lo religioso” y “lo sagrado”. La gran revolución religiosa llevada a cabo por Jesús consiste en haber abierto a los seres humanos otra vía de acceso de Dios distinta a la de lo sagrado. Es decir, la vía profana de la relación con el prójimo que no pasa por la Ley. Y la relación ética vivida como servicio al prójimo y llevada hasta el sacrificio de uno mismo. Jesús abrió otra vía de acceso a Dios a través de su propia persona, aceptando pagar con su vida al combatir esa creencia de que el culto religioso de los sacerdotes tenía el monopolio de la salvación. La salvación venía de otra parte. Jesús denunció los abusos del poder religioso y del poder político.

“Jesús dejó sentado que el camino hacia Dios no pasa por el Poder, ni por el Templo, ni por el Sacerdocio, ni por la Ley. Pasa por los excluidos de la historia.” (José Ignacio González Faus).

Una de las equivocaciones más peligrosas en que ha incurrido la Iglesia ha sido identificar la fe con la religión y con lo sagrado. De forma que, para obispos, clérigos y fieles incondicionales, tener fe es lo mismo que ser religioso, con una religiosidad que tiene su centro en lo sagrado, es decir, en lo separado de lo profano y lo laico. Además, “lo religioso” y “lo sagrado”, cuando se ve como lo único verdadero, es “lo privilegiado”. Es decir, lo que merece y debe tener derechos y privilegios que no están al alcance de los que practican otras religiones, los agnósticos y los ateos. Es lo que dicen ellos. Nosotros creemos que la comunidad de creyentes debe acabar con los privilegios de la Iglesia. Y esto, es importante por motivos jurídicos, sociales y políticos, pero lo es, además, por razones estrictamente teológicas. La Iglesia tiene su origen en Jesús. Y su primera preocupación ha de ser intentar vivir y hablar como vivió y habló Jesús.

Resulta significativo y extraño que siempre que los evangelios mencionan a los Sumos Sacerdotes es para presentarlos como agentes de sufrimiento y de muerte. Y en la parábola del buen samaritano, a Jesús no se le ocurrió otra cosa que presentar como modelo de humanidad solidaria a un hereje y un infiel (el samaritano), mientras que fueron precisamente los representantes oficiales de la religión los que pasan de largo ante el sufrimiento humano. El samaritano andaba mal de religión, pero tenía humanidad. Y eso es lo que destaca Jesús. En eso se centraba su gran preocupación. Para Jesús era más importante “lo humano” que “lo religioso” y “lo sagrado”. Lo humano es “lo laico”, lo común a todos. “Laico” viene del término griego “laos”, el “pueblo”. Y está claro que Jesús antepuso lo laico a lo religioso. Cuando Jesús, en la boda de Caná, convirtió el agua en vino, no utilizó un agua cualquiera, sino precisamente aquella que tenían en la casa “para las purificaciones rituales”. Es decir, Jesús convirtió el enorme y pesado ritual religioso (6 tinajas de piedra de unos 100 litros cada una) en el mejor vino, para que la fiesta, la alegría y el disfrute de la vida no se pudiera acabar. Esto es lo propio del Reino de Dios, la felicidad y la alegría para todos y todas. Jesús antepuso siempre lo humano y lo laico a lo religioso y lo sagrado.

Llama la atención el carácter tan poco “religioso”, en términos de aquella época, que Jesús atribuye al Reino-Reinado de Dios. No gira en torno al templo, ni se prescriben sacrificios o actos de culto. Tampoco existen funciones sacerdotales ni personas que actúen como intermediarias. Sin duda que Dios está muy en el centro de este mensaje que lleva su nombre. Pero es un Dios desplazado de los lugares sagrados. Ahora se encuentra en plena vorágine de la vida, sobre todo de personas y colectivos marginados: los chiquillos, los enfermos, los recaudadores, las prostitutas, los pobres, lisiados, ciegos y cojos…. Y se identifica con las tareas corrientes que hace la gente en su vida diaria: el sembrador, el pastor, la pesca, la mujer que amasa la harina o que limpia su casa… Esa identificación con el ser humano, con su felicidad, con su sufrimiento y con su marginación, permite al Reinado de Dios superar los límites culturales y religiosos en que vivió el propio Jesús. Por eso, mantiene una universalidad, una modernidad y una “laicidad” actual.


La parcialidad que nos gusta

7 Mayo 2008

Hace algún tiempo, en realidad hace unos años, me comentaba un amigo acerca de la imparcialidad de El País, el periódico global de noticias en español, a lo que yo le objetaba que en realidad no era imparcial sino que su parcialidad era de nuestro agrado. Ese amigo era CC. Ahora, y a raíz del referendo que este fin de semana se ha realizado en la provincia de Santa Cruz, en Bolivia, no sé cómo de nuestro agrado será esta parcialidad.

El señor de Pablos (no Juan de Pablos, que es el que oigo u oía por las noches) ha plasmado su opinión en Rebelión y yo lo he trasladado aquí. Entiendo su cabreo, yo también he escuchado la SER, he visto Cuatro y he leído El País. Y me he quedado con los ojos como platos entre la des información que me proporcionaban y la que yo tenía. No quiero pensar que los intereses petroleros de Repsol YPF en la región y lo favorecidos que se puedan ver en caso de una autonomía como la solicitada para el departamento de Santa Cruz hayan tenido algo que ver, pero la sospecha ahí queda. Y esa es una parcialidad que no nos gusta. Claro, que el señor de Pablos ha sido mucho más beligerante que yo, mucho más directo. Alguien podrá decir que mucho más exaltado.


Referendo boliviano: El País vuelve a mentir

7 Mayo 2008

José Manuel de Pablos
Rebelión

En información del periódico madrileño El País, diario de referencia… negativa, aseguran que el referendo de Santa Cruz de la Sierra trata de conseguir para esa región boliviana una autonomía semejante a la española.

Dicho eso, lo que nos dicen, entre líneas envenenadas, es que el referendo es bueno… Además, no lo subrayan con un editorial crítico, sino que dejan pasar la bola.

¿Han tratado igual en El País la idea de referendo en el País Vasco?

Pero, como siempre sucede, la verdad resplandece. El diario mexicano La Jornada (ejemplo de periódico de referencia de verdad) dice lo que sigue, en un editorial condenatorio de la mascarada de los blanquitos bolivianos, donde queda de manifiesto la mentira de la empresa editorial con tantos intereses mediáticos también en la empobrecida Bolivia:

“… trasladaría facultades irrenunciables del gobierno central a la administración local: entre las 44 competencias que pretenden arrogarse los gobernantes cruceños destacan la administración de los recursos naturales, el manejo fiscal, el reparto agrario, el control del transporte carretero, ferrocarrilero, aéreo y fluvial, el mando de las telecomunicaciones y hasta la vigilancia aérea mediante radares, así como la salvaguardia del orden público, que en el orden constitucional boliviano corresponde al gobierno central”.

¿Acaso las autonomías españolas tienen competencias sobre los recursos naturales (digamos los parques nacionales); el manejo fiscal (digamos la declaración de la renta); el control del transporte (digamos aeropuertos, puertos…); las telecomunicaciones y el control aéreo (digamos AENA…) o el orden público (digamos la Guardia Civil y la Policía Nacional)?

El gran diario de la intoxicación ha vuelto a sentar cátedra, en su indudable viraje hacia la derecha, en lo mejor de su ‘pedrojotanización”, que es palabra que tiene que ver con Pedro J, pero también, qué curioso, con la entrada en la OTAN que apoyó El País. No lo perdamos de vista, compañeros.

José Manuel de Pablos (jpablos@ull.es) es catedrático de Periodismo de la Universidad de La Laguna (Tenerife, Canarias).


Projecte Fiare. De banca ética

30 Abril 2008

Tiene razón el liberalismo cuando dice que la sociedad es para el hombre y no el hombre para la sociedad, pero diciendo la mitad de la verdad escamotea la otra mitad: que el hombre que se refugia en su “interés privado” y se pone como horizonte el “bien particular” desentendiéndose del Bien Común está violando su dignidad de hombre y da la espalda a la tarea ética que le correspondería en cuanto hombre digno.
Mikel de Viana, s.j.

Jordi ha sigut pare. Bé, i Eva mare. Cèlia té un meset de vida. Me fa una miqueta de llàstima que Cèlia siga catalana i no haje sigut valenciana com la mare. Ben pensant, Jordi també és català, viuen a Barcelona i…

Fa uns dies vaig escoltar a Radio 3 a un home que per lo vist ere el president de l’associació d’usuaris de banca. I me va entrar curiositat i vaig mirar una miqueta la seua web i com que hi han alguns documents d’interés per a tots els que convivim amb els bancs i demanem hipoteques i tal, pues ho vaig comentar amb alguns amics. Eva inclosa.

Fiare, Compartim el teu interés

Avuí Jordi m’ha passat l’enllaç de Projecte Fiare. Igual o més interessant que l’altre. Clar, què ha de dir ell, si és on ell treballe.

A mi també m’ho ha paregut. I vos convide a tots a que entreu i investigueu si també vos ho pareix.

El concepte de la banca ética igual no està de moda ni ho estarà mai. I segurament el seu nínxol de negoci no serà tampoc majoritari. Però si tu eres dels que prefereixen guanyar una miqueta menys pels teus estalvis (el deute públic crec que està entre el 4% i el 5% mentre que els dipòsits de Fiare renten vora el 3%) i pagar una miqueta més pels teus préstecs (mireu-ho vosaltres, que no vaig a fer-vos tot el treball, i vos donareu compte d’un detall tan senzill com que podeu llegir el contracte amb les seues clàusules, algo que jo no vaig poder fer fins després d’haver firmat la meua hipoteca d’avant d’un notari que donava fe no sé ben bé de què) a canvi de la satisfacció de saber que els vostres diners aprofiten per algo més que enriquir als poderosos, Fiare és una bona opció.

La Sociedad se inspira en los siguientes principios de las Finanzas Éticas:

  • Las finanzas éticamente orientadas son sensibles a las consecuencias no económicas de las acciones económicas.
  • El crédito, en todas sus formas, es un derecho humano.
  • La eficiencia y la sobriedad son componentes de la responsabilidad ética.
  • El beneficio obtenido de la posesión y el intercambio de dinero debe ser consecuencia de la actividad orientada al bien común y debe ser distribuido de acuerdo al principio de igualdad entre todos los sujetos que contribuyen a su realización.
  • La máxima transparencia de todas las operaciones es un requisito fundamental de cualquier actividad de finanzas éticas.
  • Se prioriza la participación en la empresa, no sólo de parte de los socios, sino también de los ahorradores.
  • La institución que acepta los principios de las Finanzas Éticas orienta con tales criterios toda su actividad.

La Sociedad se propone gestionar las reservas financieras de familias, mujeres, hombres y organizaciones y sociedades de todo tipo, orientando sus ahorros y disponibilidades hacia la realización del bien común de la colectividad. A través de los instrumentos de la actividad crediticia, la Sociedad dirige la recogida a actividades socio-económicas dirigidas al beneficio social, ambiental y cultural, sosteniendo —en particular mediante las organizaciones sin ánimo de lucro— las actividades de promoción humana, social y económica de los estratos más débiles de la población y de las áreas más desfavorecidas.

Además se prestará una atención especial al apoyo de las iniciativas de trabajo autónomo y/o emprendedor de mujeres y jóvenes a través también de procedimientos de microcrédito y microfinanzas. Se excluyen las relaciones financieras con aquellas actividades económicas que, de modo directo o indirecto, obstaculicen el desarrollo humano y contribuyan a la violación de los derechos fundamentales de la persona. La Sociedad desarrolla una función educativa en lo que concierne al ahorrado y al beneficiario del crédito, responsabilizando al primero a conocer el destino y la modalidad del uso de su dinero y estimulando al segundo a desarrollar con responsabilidad su autonomía y capacidad emprendedora.

Vos he dit que Cèlia és catalana? Segurament quan tinga més d’un mes de vida aquest fet li ajudarà a vore i entendre que la societat civil té veu, que altre món és possible i que som nosaltres qui podem i hem de conduir eixe canvi. Si haguere sigut valenciana… espere que també.

He afegit a Fiare entre els enllaços amics. Per cert, heu visitat la pàgina de Joaquina?


Todos con Bolivia (firmar)

30 Abril 2008

Me ha llegado esto por correo electrónico. No dispongo de mucha más información. Si alguien la tiene, que lo diga.

http://www.todosconbolivia.org/

El proceso de cambios a favor de las mayorías en Bolivia, corre el riesgo de ser brutalmente coartado. El ascenso al poder de un presidente indígena, electo con un respaldo sin precedentes en ese país, y sus programas de beneficio popular y de recuperación de los recursos naturales, han tenido que enfrentar desde los primeros momentos las conspiraciones oligárquicas y la injerencia imperial.

En los días más recientes, la escalada conspirativa ha alcanzado sus cotas máximas. Las acciones subversivas y anticonstitucionales con que los grupos oligárquicos pretenden dividir la nación boliviana, reflejan la mentalidad racista y elitista de estos sectores y constituyen un peligrosísimo precedente, no sólo para la integridad de ese país, sino también para la de otros países de nuestra región.

La historia muestra con sobrada elocuencia las terribles consecuencias que en todos los terrenos han tenido para la humanidad los procesos divisionistas y separatistas inducidos y respaldados por poderosos intereses foráneos.

Ante esta situación, los abajo firmantes queremos expresar nuestro respaldo al gobierno del Presidente Evo Morales Ayma, a sus políticas de cambio y al proceso constituyente soberano del pueblo boliviano. Al propio tiempo, rechazamos el llamado Estatuto autonómico de Santa Cruz por su carácter inconstitucional y por atentar contra la unidad de una nación de nuestra América.

Llamamos a todas las personas de buena voluntad a que unan sus voces para denunciar por todas las vías posibles esta maniobra divisionista y desestabilizadora en una hora histórica para la América Latina.

http://www.todosconbolivia.org/


Teatre de carrer, Vila-real 2008

29 Abril 2008

Planes para este fin de semana, para todos los que no sepáis qué hacer, para todos los que no os vayáis de puente, para todos los que no os pille en la otra parte del mundo, para todos los que os guste ver un poquito de teatro en la calle.

21 festival internacional de teatre de carrer de vila-real

¿Quedamos?

Ya nos iremos contando qué espectáculo ha visto cada uno y qué nos ha parecido. El año pasado me encantó el de los champiñones. ¿Lo visteis? ¿No os pareció total?


¡La cittá está sedienta!

29 Abril 2008

Podéis leerlo más extenso y mejor explicado en Before the rain, blog al que me he aficionado las últimas semanas.

Mortadelo y Filemón - El caso del bacalao

Yo no entiendo más que lo justito de economia. (…) En 1984 leí “El caso del bacalao” del inmortal filósofo Francisco Ibáñez y decidí que no necesitaba saber nada más de economía. (…)

En “El caso del bacalao” una colla de mafiosos compran la producción mundial de bacalao, y llenan tiendas y mercados de bacalao a un precio de risa. Cuando la ciudad entera se ha habituado a comer bacalao a todas horas, los mafiosos cortan el suministro de agua a la ciudad y sacan a las calles sus camiones de agua, cobrando el líquido elemento a precio de oro. Negocio redondo.

Desde hace un tiempo esta forma de explicarlo es de las que más me convencen. Se puede expresar de muchas formas… como mi padre que lo explicaba con que no se puede vivir por encima de las posibilidades de uno. Ahora pagamos las consecuencias.

En fin, que lo mejor es que os paséis por blog de Forlati y leáis allí toda su reflexión. También os lo recomiendo en vuestro paseo diario.


Primavera de 1998, Som Església

25 Abril 2008

A principi de 1998 vaig conéixer una persona amb qui vaig compartir uns anys de la meua vida. Ella va ser la primera en parlar-me sobre un moviment anomenat Som Església, que en aquell moment intentava introduir-se i formar un grup a la meua diòcesi, i en convidar-me a les reunions que començaven. No sé exactament quina és la seua situació ara, ni la de Som Església ni la d’esta persona; vaig perdre el contacte amb les dos.

Feia sols un parell d’anys que ja no estava José María, i ja el trobavem a faltar. Va ser passar d’un bisbe a qui cridavem pel nom a un amb el qui utilitzavem els cognoms, d’un que te donava la mà a un que te feia besar l’anell, d’un que sempre el vaig sentir proper i afable a un altre que marcava les distàncies des del primer moment. Un capellà de poble reconvertit a bisbe, tal com va definir a Mons. Reig Plá un amic meu quan el va començar a tractar. Ara fa dotze anys que José María va deixar de ser el nostre bisbe, i estos dies ha fet 6 anys que va faltar. Segurament siga per comparació amb el que hem patit viscut després que encara hi ha molta molta gent que enyora aquells 25 anys que va estar al front de l’Església de Segorbe-Castelló.

El cas és que eixe any (i algun temps més després) vaig estar assistint a les reunions de Som Església i anávem interioritzant cada un dels punts del manifest que el moviment a l’Estat Espanyol va publicar aquell gener. L’he trobat entre una muntanya de papers i llibres i apunts i pensaments escrits ara que estic de trasllat.

Por una Iglesia consecuente con la defensa de los Derechos Humanos

Nosotros y nosotras, hombres y mujeres que nos sentimos parte de la Iglesia de Jesús nos unimos a todos aquellos que en 1998 celebran el 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desde la Fe en el Evangelio trabajamos cada día para que nuestra Iglesia se entregue plenamente a la defensa de la dignidad humana, pero en ella todavía existen Instituciones, normas y comportamientos que contradicen tal compromiso.

A esta celebración queremos aportar un decidido esfuerzo por seguir construyendo una Iglesia consecuente con la defensa de los Derechos Humanos. Por tanto, como cristianos y cristianas nos comprometemos a seguir construyendo:

1. Una Iglesia solidaria y testimonialmente pobre, seguidora del mensaje de Jesús y comprometida con la liberación de los empobrecidos, oprimidos y excluidos del mundo.

2. Una Iglesia de hermanos y hermanas, en la que mujeres y hombres tendremos la posibilidad de acceder en igualdad de derechos a cualquier ministerio al servicio de las comunidades.

3. Una Iglesia participativa y democrática en la que todos y todas, a través de las Iglesias locales, podemos participar en la elección de nuestros ministros y ministras.

4. Una Iglesia en la que el celibato será fruto de la libre elección personal. Sin que constituya norma de obligado cumplimiento para nada ni nadie.

5. Una Iglesia en la que la sexualidad se valorará de forma positiva, como una dimensión más del ser humano, abierta en sus posibilidades y expresiones, sean heterosexuales u homosexuales; y que reconozca la capacidad de decisión sobre la base de la conciencia personal.

6. Una Iglesia que no amenaza ni excluye a nadie, acogedora y comprensiva con un mensaje basado en el Amor de Dios a sus hijos e hijas y en la gran llamada a vivir en comunidad y construir fraternidad.

7. Comprometida con la defensa de la Naturaleza -Creación de Dios- y el respeto al medio ambiente.

8. Una Iglesia multicultural e inculturada en la diversidad de imágenes, lenguajes y expresiones de la Fe nos enriquecerán y ayudarán a encontrar nuevos caminos para acercarnos a Dios.

9. Una Iglesia comprometida con el ecumenismo y en un proceso de encuentro con otras religiones a través de las que también se nos revela Dios.

10. Una Iglesia abierta a trabajar codo con codo con personas y grupos sociales, que aún partiendo de concepciones diversas, nos encontramos sinceramente en la lucha por la justicia social, la paz, la libertad y la felicidad para todos los seres humanos.

Vaig deixar aquell moviment igual que vaig deixar altres grups. Fa deu anys volia una església a la que pugueren tornar els cristians “apartats”, els cristians “exclosos”; ara em sent jo part dels “allunyats”, dels “separats”. Supose que allò que tantes vegades he sentit i tantes vegades he dit, que el cristià ha de viure en comunitat o poc a poc va morint, és el que m’ha fallat. Ara veig els bous des de la barrera, veig els grups, moviments i comunitats que encara continuen compromesos per viure altra església paral·lela a la oficial des de dins, i em dóna alegria i m’abelleix unir-me, reenganxar-me. Sols que al final me continue quedant fora. Envidia sana.


El inefable Monseñor

24 Abril 2008

En ocasiones (muchas más de las que yo desearía) me da un poquito (bastante más de la que yo querría) de vergüenza ser cristiano. Como por ejemplo, con lo que está pasando en Murcia con sus “brigadas católicas” que ha montado Monseñor Reig Plá.

Esto ya no es solo cuestión de estilo.