Something is rotten in the state of Denmark
Pues no es en Dinamarca sino en Valencia. Y lo explica muy bien y con muy sentimiento Testigo Accidental.
Como conclusión: tenemos lo que nos merecemos.
Y todo ante la pasividad de los ciudadanos de Valencia. Unos ciudadanos pasotas que permiten y -¡qué demonios!- aplauden con sus votos masivos, que sus políticos sean unos verdaderos cínicos e hipócritas, que por un lado se escandalizan de unas obras en el artificial teatro romano de Sagunto (del que no quedaba prácticamente nada original antes de que se acometieran), y que por otro destrozan el poco patrimonio real que va quedando en la ciudad. Mentecatos que se ofenden por “cómo nos tratan los catalanes” mientras dejan que “los más valencianos” aniquilen los últimos vestigios de su pasado para construir y lucrarse a su costa construyendo un volátil futuro de cartón piedra. Desalmados que miran hacia otro lado para no ver que, en esas viviendas que se quieren derribar, viven además personas tan normales como ellas, pero que, por suerte, no son ellas.

