Feliz por ser cristiano

7 Mayo 2008

Hace un par de semanas comenté las actitudes de Mons. Reig Plá y sus “brigadas católicas” en Murcia. Y un(a) lector(a) del apunte, con una visión diferente de la mía seguramente por estar Orgullosa de ser Católica, dejó su comentario. Pensé primero en no darle más importancia pues me pareció que era un poco provocación y ganas de ruido. Y, como ya he dicho otra vez, es que yo soy anticlerical.

El caso es que ayer por la noche me encontré leyendo esta reflexión de José María García-Mauriño en ecleSALia y lo voy a pegar aquí entero. Quizá porque yo no lo habría sabido escribir así de claro, quizá porque me parece una contestación inteligente a aquel comentario, quizá porque el camino que me ha llevado a descubrir cómo vivió ese tal Jesús e intentar vivir de esa misma forma ha dado sentido a mi vida.

Jesús, profeta laico
José María García-Mauriño

Los cristianos no somos seguidores de un líder religioso, sino que seguimos a un Profeta laico. Jesús fue un laico. Ni fue sacerdote, ni funcionario de la religión, ni nada parecido. Es más, Jesús vivió y habló de tal manera que pronto entró en conflicto con los dirigentes de la religión de su tiempo, los sacerdotes y los funcionarios del Templo, los representantes oficiales de “lo religioso” y “lo sagrado”. La gran revolución religiosa llevada a cabo por Jesús consiste en haber abierto a los seres humanos otra vía de acceso de Dios distinta a la de lo sagrado. Es decir, la vía profana de la relación con el prójimo que no pasa por la Ley. Y la relación ética vivida como servicio al prójimo y llevada hasta el sacrificio de uno mismo. Jesús abrió otra vía de acceso a Dios a través de su propia persona, aceptando pagar con su vida al combatir esa creencia de que el culto religioso de los sacerdotes tenía el monopolio de la salvación. La salvación venía de otra parte. Jesús denunció los abusos del poder religioso y del poder político.

“Jesús dejó sentado que el camino hacia Dios no pasa por el Poder, ni por el Templo, ni por el Sacerdocio, ni por la Ley. Pasa por los excluidos de la historia.” (José Ignacio González Faus).

Una de las equivocaciones más peligrosas en que ha incurrido la Iglesia ha sido identificar la fe con la religión y con lo sagrado. De forma que, para obispos, clérigos y fieles incondicionales, tener fe es lo mismo que ser religioso, con una religiosidad que tiene su centro en lo sagrado, es decir, en lo separado de lo profano y lo laico. Además, “lo religioso” y “lo sagrado”, cuando se ve como lo único verdadero, es “lo privilegiado”. Es decir, lo que merece y debe tener derechos y privilegios que no están al alcance de los que practican otras religiones, los agnósticos y los ateos. Es lo que dicen ellos. Nosotros creemos que la comunidad de creyentes debe acabar con los privilegios de la Iglesia. Y esto, es importante por motivos jurídicos, sociales y políticos, pero lo es, además, por razones estrictamente teológicas. La Iglesia tiene su origen en Jesús. Y su primera preocupación ha de ser intentar vivir y hablar como vivió y habló Jesús.

Resulta significativo y extraño que siempre que los evangelios mencionan a los Sumos Sacerdotes es para presentarlos como agentes de sufrimiento y de muerte. Y en la parábola del buen samaritano, a Jesús no se le ocurrió otra cosa que presentar como modelo de humanidad solidaria a un hereje y un infiel (el samaritano), mientras que fueron precisamente los representantes oficiales de la religión los que pasan de largo ante el sufrimiento humano. El samaritano andaba mal de religión, pero tenía humanidad. Y eso es lo que destaca Jesús. En eso se centraba su gran preocupación. Para Jesús era más importante “lo humano” que “lo religioso” y “lo sagrado”. Lo humano es “lo laico”, lo común a todos. “Laico” viene del término griego “laos”, el “pueblo”. Y está claro que Jesús antepuso lo laico a lo religioso. Cuando Jesús, en la boda de Caná, convirtió el agua en vino, no utilizó un agua cualquiera, sino precisamente aquella que tenían en la casa “para las purificaciones rituales”. Es decir, Jesús convirtió el enorme y pesado ritual religioso (6 tinajas de piedra de unos 100 litros cada una) en el mejor vino, para que la fiesta, la alegría y el disfrute de la vida no se pudiera acabar. Esto es lo propio del Reino de Dios, la felicidad y la alegría para todos y todas. Jesús antepuso siempre lo humano y lo laico a lo religioso y lo sagrado.

Llama la atención el carácter tan poco “religioso”, en términos de aquella época, que Jesús atribuye al Reino-Reinado de Dios. No gira en torno al templo, ni se prescriben sacrificios o actos de culto. Tampoco existen funciones sacerdotales ni personas que actúen como intermediarias. Sin duda que Dios está muy en el centro de este mensaje que lleva su nombre. Pero es un Dios desplazado de los lugares sagrados. Ahora se encuentra en plena vorágine de la vida, sobre todo de personas y colectivos marginados: los chiquillos, los enfermos, los recaudadores, las prostitutas, los pobres, lisiados, ciegos y cojos…. Y se identifica con las tareas corrientes que hace la gente en su vida diaria: el sembrador, el pastor, la pesca, la mujer que amasa la harina o que limpia su casa… Esa identificación con el ser humano, con su felicidad, con su sufrimiento y con su marginación, permite al Reinado de Dios superar los límites culturales y religiosos en que vivió el propio Jesús. Por eso, mantiene una universalidad, una modernidad y una “laicidad” actual.


La parcialidad que nos gusta

7 Mayo 2008

Hace algún tiempo, en realidad hace unos años, me comentaba un amigo acerca de la imparcialidad de El País, el periódico global de noticias en español, a lo que yo le objetaba que en realidad no era imparcial sino que su parcialidad era de nuestro agrado. Ese amigo era CC. Ahora, y a raíz del referendo que este fin de semana se ha realizado en la provincia de Santa Cruz, en Bolivia, no sé cómo de nuestro agrado será esta parcialidad.

El señor de Pablos (no Juan de Pablos, que es el que oigo u oía por las noches) ha plasmado su opinión en Rebelión y yo lo he trasladado aquí. Entiendo su cabreo, yo también he escuchado la SER, he visto Cuatro y he leído El País. Y me he quedado con los ojos como platos entre la des información que me proporcionaban y la que yo tenía. No quiero pensar que los intereses petroleros de Repsol YPF en la región y lo favorecidos que se puedan ver en caso de una autonomía como la solicitada para el departamento de Santa Cruz hayan tenido algo que ver, pero la sospecha ahí queda. Y esa es una parcialidad que no nos gusta. Claro, que el señor de Pablos ha sido mucho más beligerante que yo, mucho más directo. Alguien podrá decir que mucho más exaltado.


Referendo boliviano: El País vuelve a mentir

7 Mayo 2008

José Manuel de Pablos
Rebelión

En información del periódico madrileño El País, diario de referencia… negativa, aseguran que el referendo de Santa Cruz de la Sierra trata de conseguir para esa región boliviana una autonomía semejante a la española.

Dicho eso, lo que nos dicen, entre líneas envenenadas, es que el referendo es bueno… Además, no lo subrayan con un editorial crítico, sino que dejan pasar la bola.

¿Han tratado igual en El País la idea de referendo en el País Vasco?

Pero, como siempre sucede, la verdad resplandece. El diario mexicano La Jornada (ejemplo de periódico de referencia de verdad) dice lo que sigue, en un editorial condenatorio de la mascarada de los blanquitos bolivianos, donde queda de manifiesto la mentira de la empresa editorial con tantos intereses mediáticos también en la empobrecida Bolivia:

“… trasladaría facultades irrenunciables del gobierno central a la administración local: entre las 44 competencias que pretenden arrogarse los gobernantes cruceños destacan la administración de los recursos naturales, el manejo fiscal, el reparto agrario, el control del transporte carretero, ferrocarrilero, aéreo y fluvial, el mando de las telecomunicaciones y hasta la vigilancia aérea mediante radares, así como la salvaguardia del orden público, que en el orden constitucional boliviano corresponde al gobierno central”.

¿Acaso las autonomías españolas tienen competencias sobre los recursos naturales (digamos los parques nacionales); el manejo fiscal (digamos la declaración de la renta); el control del transporte (digamos aeropuertos, puertos…); las telecomunicaciones y el control aéreo (digamos AENA…) o el orden público (digamos la Guardia Civil y la Policía Nacional)?

El gran diario de la intoxicación ha vuelto a sentar cátedra, en su indudable viraje hacia la derecha, en lo mejor de su ‘pedrojotanización”, que es palabra que tiene que ver con Pedro J, pero también, qué curioso, con la entrada en la OTAN que apoyó El País. No lo perdamos de vista, compañeros.

José Manuel de Pablos (jpablos@ull.es) es catedrático de Periodismo de la Universidad de La Laguna (Tenerife, Canarias).