Cristianos sin iglesia

18 Junio 2008

Lo he leído en Redes Cristinas que hace referencia a un artículo de opinión publicado en Lupa Protestante.

Cristianos sin iglesia

Ignacio Simal, España

Existe un fenómeno singular. Singular y repetido a lo largo de los siglos: la realidad de los cristianos y cristianas sin iglesia. Es decir, aquellos cristianos que no asisten a una iglesia local.Existe un fenómeno singular. Singular y repetido a lo largo de los siglos: la realidad de los cristianos y cristianas sin iglesia. Es decir, aquellos cristianos que no asisten a una iglesia local. Sin embargo se resisten a desadherirse de Jesús de Nazaret, de su valores y de su mensaje, pero son renuentes a asistir a una iglesia.

Personalmente les entiendo. He conocido a muchos cristianos, comprometidos durante largos años con una iglesia local, que en la actualidad viven desvinculados de la iglesia-institución. Han experimentado la explotación espiritual encarnada en la carga de actividades eclesiales sin ningún fin concreto, la fiscalización insultante de su vida privada, unas homilías sin contenido a no ser una retahíla de versículos bíblicos, consejos de autoayuda y la propagación del terror a la condena eterna y la disciplina divina para aquellos que no obedezcan la interpretación “sui generis” del predicador de turno. También han experimentado el maniqueísmo de los que dividen el mundo entre “salvados” y “perdidos”, la crueldad humana hecha visible en “líderes espirituales” que sólo buscan su propio bien / éxito, la distancia entre la teoría y la realidad… en fin que podríamos extender el listado “ad infinitum” por ello lo paramos aquí, simplemente decir que les entiendo.

¿Para qué asistir a una iglesia si lo único que experimento en la misma es dolor y frustración? Se preguntan. Ahí esta la cuestión… ellos, y ellas, son cristianos y no debieran renunciar jamás a ello… por ello les sugiero que no “tiren la toalla”, la “pelea” todavía no esta perdida. Hay vida más allá de la iglesia local de turno, hay vida en el seguimiento de Jesús, en la lucha por un mundo mejor, por una iglesia mejor… si no lo entendemos así, le estaremos haciendo el juego al fraude de un modelo de iglesia que ofrece un mundo feliz y que, en ocasiones -más de las que podemos imaginar-, lo único que logra es añadir más dolor al dolor.

Jesús de Nazaret jamás dijo “venid a mi los que estáis cargados y cansados, y yo os agobiaré”, sino todo lo contrario… lo que Jesús pretendía es lograr el descanso de los “cargados y cansados” frente a la enseñanza de los escribas y fariseos de su tiempo. A muchas iglesias locales les convendría entrar en un proceso de sincera y honesta autocrítica que saque a la luz las “cargas y agobios” que imponen sobre sus miembros y promover, en su seno, el “descanso” que anunció el Profeta de Nazaret.

En ello estamos.

Y en eso estamos, en vivir nuestro compromiso que un día adquirimos con un tal Jesús aunque nos toque vivirlo sin comunidad con quien compartirlo.


Partir

25 Mayo 2008
  • Partir pan.
  • Compartir vida.
  • Repartir gratuidad.
  • Impartir esperanzas.

¿Y qué tiene que ver esto con la parafernalia y el boato de las celebraciones de cara a la pared?

Me he acercado a ver la procesión del Corpus de Valencia algún que otro año. La primera vez que la vi en realidad nos la encontramos de cara mientras paseábamos por la calle la Mar. Los misteris los he visto una sola vez, el convite no lo recuerdo haber visto. Está bien, es colorida, folclórica y tal. Y ya está. Que por favor se quede así, como muestra del folclore de los que aquí vivimos, como la muixeranga o les danses guerreres de La Todolella o cualquier otra que puedan encontrar, pero no como una exaltación pública del Sacramento, que podría tener su cosa en el siglo XIV con una religión impuesta a los analfabetos, pero ahora que todos sabemos leer y tenemos acceso a las fuentes… un poquito anacrónico, ¿no?

Ya está bien de concesiones a estas minorías tradicionalistas que empiezan por secuestrar a mi Dios apropiándose de él y acaban por imponerme su moral; que yo quiero vivir en positivo, liberado y dando testimonio de vida.


Condena de la poligamia

13 Mayo 2008

¿Os habéis enterado de la última que ha montado la vicepresidenta Fernández de la Vega en África?

Hace dos años fue cuando se puso a bailar con las mujeres de Mozambique o de Kenia, no recuerdo, vestida con sus mismos trajes y todo quedaba muy bonito, muy cool. Ahora está en Níger y se ha sacado una foto con el socio, y sus tres esposas, de un señor valenciano que se dedica al negocio de la chufa; y dice que se encuentra “horrorizada”, se pensaba que las esposas eran hijas de este señor.

Yo sería capaz de entender que se sorprendiera. Pero que se horrorice… no señor, eso no lo entiendo. Tampoco lo debe entender Enric González, quien le da otro nombre en su columna en El País, el de machismo (por entender que se han juntando abuso, manipulación e hipocresía). Pero no quiero hoy decir que esta ha sido una más de las muestras de progresía de uno de los miembros del gobierno de Rodríguez Zapatero, que aunque sea verdad queda feo si lo digo y precioso en boca de Julio Anguita. Prefiero pensar que nuestra vicepresidenta desconoce que Níger es un país de mayoría musulmana y que el Corán permite la poligamia, una forma de matrimonio que muchas personas viven con normalidad porque es parte de su cultura, de su religión (que condiciona mucho más a la persona que no la cultura, todo hay que decirlo). Y que si conocía esta situación, es perfectamente capaz de entender que aquí, en España, haya gente que se “horrorice” con algunos tipos de matrimonios legales o al menos no esté de acuerdo con ellos.

No creo que haga falta decir que ni estoy justificando la poligamia ni condenando los matrimonios entre personas que no sean del mismo sexo, ¿verdad? No es esa mi postura ni frente a la una ni frente al otro.

Desconozco si la señora Fernández de la Vega es cristiana. Es que yo sí. Así es que, tal como me enseñaron hace muchos años ya, voy a emitir mi juicio (entendido como opinión) a la vista de este “episodio”.

Jesús no condenaba. Ni a los adúlteros, ni a las prostitutas, ni los ladrones, ni a los asesinos. Tampoco los polígamos. Y nada parece indicar que estuviera de acuerdo con ellos. Simplemente les comprendía. Como era capaz de comprender todos los sentimientos humanos. Y porque les comprendía, les amaba. Y porque les amaba, no condenaba.

Nuestra postura debe ser la de ponerse en el lugar del otro, intentar comprenderlo, hacer un esfuerzo para comprenderlo. Solo así es cuando, aunque no estemos de acuerdo con el otro, no emitiremos un juicio condenándolo. Y comprendiéndolo, al descubrir sus “miserias” y sus problemas, sus ilusiones y su lucha por conseguirlas, es que podemos empezar a amar al otro.

Así de difícil.


Feliz por ser cristiano

7 Mayo 2008

Hace un par de semanas comenté las actitudes de Mons. Reig Plá y sus “brigadas católicas” en Murcia. Y un(a) lector(a) del apunte, con una visión diferente de la mía seguramente por estar Orgullosa de ser Católica, dejó su comentario. Pensé primero en no darle más importancia pues me pareció que era un poco provocación y ganas de ruido. Y, como ya he dicho otra vez, es que yo soy anticlerical.

El caso es que ayer por la noche me encontré leyendo esta reflexión de José María García-Mauriño en ecleSALia y lo voy a pegar aquí entero. Quizá porque yo no lo habría sabido escribir así de claro, quizá porque me parece una contestación inteligente a aquel comentario, quizá porque el camino que me ha llevado a descubrir cómo vivió ese tal Jesús e intentar vivir de esa misma forma ha dado sentido a mi vida.

Jesús, profeta laico
José María García-Mauriño

Los cristianos no somos seguidores de un líder religioso, sino que seguimos a un Profeta laico. Jesús fue un laico. Ni fue sacerdote, ni funcionario de la religión, ni nada parecido. Es más, Jesús vivió y habló de tal manera que pronto entró en conflicto con los dirigentes de la religión de su tiempo, los sacerdotes y los funcionarios del Templo, los representantes oficiales de “lo religioso” y “lo sagrado”. La gran revolución religiosa llevada a cabo por Jesús consiste en haber abierto a los seres humanos otra vía de acceso de Dios distinta a la de lo sagrado. Es decir, la vía profana de la relación con el prójimo que no pasa por la Ley. Y la relación ética vivida como servicio al prójimo y llevada hasta el sacrificio de uno mismo. Jesús abrió otra vía de acceso a Dios a través de su propia persona, aceptando pagar con su vida al combatir esa creencia de que el culto religioso de los sacerdotes tenía el monopolio de la salvación. La salvación venía de otra parte. Jesús denunció los abusos del poder religioso y del poder político.

“Jesús dejó sentado que el camino hacia Dios no pasa por el Poder, ni por el Templo, ni por el Sacerdocio, ni por la Ley. Pasa por los excluidos de la historia.” (José Ignacio González Faus).

Una de las equivocaciones más peligrosas en que ha incurrido la Iglesia ha sido identificar la fe con la religión y con lo sagrado. De forma que, para obispos, clérigos y fieles incondicionales, tener fe es lo mismo que ser religioso, con una religiosidad que tiene su centro en lo sagrado, es decir, en lo separado de lo profano y lo laico. Además, “lo religioso” y “lo sagrado”, cuando se ve como lo único verdadero, es “lo privilegiado”. Es decir, lo que merece y debe tener derechos y privilegios que no están al alcance de los que practican otras religiones, los agnósticos y los ateos. Es lo que dicen ellos. Nosotros creemos que la comunidad de creyentes debe acabar con los privilegios de la Iglesia. Y esto, es importante por motivos jurídicos, sociales y políticos, pero lo es, además, por razones estrictamente teológicas. La Iglesia tiene su origen en Jesús. Y su primera preocupación ha de ser intentar vivir y hablar como vivió y habló Jesús.

Resulta significativo y extraño que siempre que los evangelios mencionan a los Sumos Sacerdotes es para presentarlos como agentes de sufrimiento y de muerte. Y en la parábola del buen samaritano, a Jesús no se le ocurrió otra cosa que presentar como modelo de humanidad solidaria a un hereje y un infiel (el samaritano), mientras que fueron precisamente los representantes oficiales de la religión los que pasan de largo ante el sufrimiento humano. El samaritano andaba mal de religión, pero tenía humanidad. Y eso es lo que destaca Jesús. En eso se centraba su gran preocupación. Para Jesús era más importante “lo humano” que “lo religioso” y “lo sagrado”. Lo humano es “lo laico”, lo común a todos. “Laico” viene del término griego “laos”, el “pueblo”. Y está claro que Jesús antepuso lo laico a lo religioso. Cuando Jesús, en la boda de Caná, convirtió el agua en vino, no utilizó un agua cualquiera, sino precisamente aquella que tenían en la casa “para las purificaciones rituales”. Es decir, Jesús convirtió el enorme y pesado ritual religioso (6 tinajas de piedra de unos 100 litros cada una) en el mejor vino, para que la fiesta, la alegría y el disfrute de la vida no se pudiera acabar. Esto es lo propio del Reino de Dios, la felicidad y la alegría para todos y todas. Jesús antepuso siempre lo humano y lo laico a lo religioso y lo sagrado.

Llama la atención el carácter tan poco “religioso”, en términos de aquella época, que Jesús atribuye al Reino-Reinado de Dios. No gira en torno al templo, ni se prescriben sacrificios o actos de culto. Tampoco existen funciones sacerdotales ni personas que actúen como intermediarias. Sin duda que Dios está muy en el centro de este mensaje que lleva su nombre. Pero es un Dios desplazado de los lugares sagrados. Ahora se encuentra en plena vorágine de la vida, sobre todo de personas y colectivos marginados: los chiquillos, los enfermos, los recaudadores, las prostitutas, los pobres, lisiados, ciegos y cojos…. Y se identifica con las tareas corrientes que hace la gente en su vida diaria: el sembrador, el pastor, la pesca, la mujer que amasa la harina o que limpia su casa… Esa identificación con el ser humano, con su felicidad, con su sufrimiento y con su marginación, permite al Reinado de Dios superar los límites culturales y religiosos en que vivió el propio Jesús. Por eso, mantiene una universalidad, una modernidad y una “laicidad” actual.


Primavera de 1998, Som Església

25 Abril 2008

A principi de 1998 vaig conéixer una persona amb qui vaig compartir uns anys de la meua vida. Ella va ser la primera en parlar-me sobre un moviment anomenat Som Església, que en aquell moment intentava introduir-se i formar un grup a la meua diòcesi, i en convidar-me a les reunions que començaven. No sé exactament quina és la seua situació ara, ni la de Som Església ni la d’esta persona; vaig perdre el contacte amb les dos.

Feia sols un parell d’anys que ja no estava José María, i ja el trobavem a faltar. Va ser passar d’un bisbe a qui cridavem pel nom a un amb el qui utilitzavem els cognoms, d’un que te donava la mà a un que te feia besar l’anell, d’un que sempre el vaig sentir proper i afable a un altre que marcava les distàncies des del primer moment. Un capellà de poble reconvertit a bisbe, tal com va definir a Mons. Reig Plá un amic meu quan el va començar a tractar. Ara fa dotze anys que José María va deixar de ser el nostre bisbe, i estos dies ha fet 6 anys que va faltar. Segurament siga per comparació amb el que hem patit viscut després que encara hi ha molta molta gent que enyora aquells 25 anys que va estar al front de l’Església de Segorbe-Castelló.

El cas és que eixe any (i algun temps més després) vaig estar assistint a les reunions de Som Església i anávem interioritzant cada un dels punts del manifest que el moviment a l’Estat Espanyol va publicar aquell gener. L’he trobat entre una muntanya de papers i llibres i apunts i pensaments escrits ara que estic de trasllat.

Por una Iglesia consecuente con la defensa de los Derechos Humanos

Nosotros y nosotras, hombres y mujeres que nos sentimos parte de la Iglesia de Jesús nos unimos a todos aquellos que en 1998 celebran el 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Desde la Fe en el Evangelio trabajamos cada día para que nuestra Iglesia se entregue plenamente a la defensa de la dignidad humana, pero en ella todavía existen Instituciones, normas y comportamientos que contradicen tal compromiso.

A esta celebración queremos aportar un decidido esfuerzo por seguir construyendo una Iglesia consecuente con la defensa de los Derechos Humanos. Por tanto, como cristianos y cristianas nos comprometemos a seguir construyendo:

1. Una Iglesia solidaria y testimonialmente pobre, seguidora del mensaje de Jesús y comprometida con la liberación de los empobrecidos, oprimidos y excluidos del mundo.

2. Una Iglesia de hermanos y hermanas, en la que mujeres y hombres tendremos la posibilidad de acceder en igualdad de derechos a cualquier ministerio al servicio de las comunidades.

3. Una Iglesia participativa y democrática en la que todos y todas, a través de las Iglesias locales, podemos participar en la elección de nuestros ministros y ministras.

4. Una Iglesia en la que el celibato será fruto de la libre elección personal. Sin que constituya norma de obligado cumplimiento para nada ni nadie.

5. Una Iglesia en la que la sexualidad se valorará de forma positiva, como una dimensión más del ser humano, abierta en sus posibilidades y expresiones, sean heterosexuales u homosexuales; y que reconozca la capacidad de decisión sobre la base de la conciencia personal.

6. Una Iglesia que no amenaza ni excluye a nadie, acogedora y comprensiva con un mensaje basado en el Amor de Dios a sus hijos e hijas y en la gran llamada a vivir en comunidad y construir fraternidad.

7. Comprometida con la defensa de la Naturaleza -Creación de Dios- y el respeto al medio ambiente.

8. Una Iglesia multicultural e inculturada en la diversidad de imágenes, lenguajes y expresiones de la Fe nos enriquecerán y ayudarán a encontrar nuevos caminos para acercarnos a Dios.

9. Una Iglesia comprometida con el ecumenismo y en un proceso de encuentro con otras religiones a través de las que también se nos revela Dios.

10. Una Iglesia abierta a trabajar codo con codo con personas y grupos sociales, que aún partiendo de concepciones diversas, nos encontramos sinceramente en la lucha por la justicia social, la paz, la libertad y la felicidad para todos los seres humanos.

Vaig deixar aquell moviment igual que vaig deixar altres grups. Fa deu anys volia una església a la que pugueren tornar els cristians “apartats”, els cristians “exclosos”; ara em sent jo part dels “allunyats”, dels “separats”. Supose que allò que tantes vegades he sentit i tantes vegades he dit, que el cristià ha de viure en comunitat o poc a poc va morint, és el que m’ha fallat. Ara veig els bous des de la barrera, veig els grups, moviments i comunitats que encara continuen compromesos per viure altra església paral·lela a la oficial des de dins, i em dóna alegria i m’abelleix unir-me, reenganxar-me. Sols que al final me continue quedant fora. Envidia sana.


Día Internacional de la Mujer

8 Marzo 2008

Desde ya hace años (unos 90), el 8 de marzo viene siendo la fecha en la que se celebra la lucha histórica que mujeres de todo el mundo han tenido que llevar a delante para mejorar sus condiciones de vida, reducir la discriminación ruin que han sufrido (y sufren) por cuestión de sexo y alcanzar la igualdad, la justicia y el desarrollo que les corresponde.

Las mujeres lesbianas y cristianas de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) han elaborado un manifiesto que a continuación reproduzco con el fin de darle la mayor publicidad posible.

8 de marzo, Dia Internacional de la Mujer

Nosotras, cristianas y lesbianas, con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo de 2008.

MANIFESTAMOS:

  • Que nosotras, como mujeres y lesbianas, exigimos el derecho a recibir e impartir TODOS LOS SACRAMENTOS. La Jerarquía de la Iglesia Católica ha de demostrar ante el mundo que, en verdad, es Universal incluyendo a aquellas mujeres que estén vocacionadas para ello, en el sacerdocio.
  • Que Dios ha establecido una Alianza con nosotras (Génesis: primer domingo de Cuaresma) y que Jesús la ratificó cuando validó a la mujer en aquella cultura machista y patriarcal.
  • Que la Iglesia, en su estructura de poder, tiene que formalizar el amor entre mujeres, como un amor igual al heterosexual, en el marco de la diversidad familiar existente.
  • Que optamos por la insumisión y la desobediencia cada vez que en nombre de Jesús y del Evangelio se cometa la aberración de no tratarnos como hijas de Dios por vivir nuestro DON. Queremos recordar que el Evangelio es un mensaje de AMOR y no una EXCUSA para condenar ningún estilo de vida.
  • Que creemos en el Evangelio como opción de vida y lo anunciamos como co-creadoras y trabajadoras del Reino: en ERRADICAR la pobreza, POTENCIAR la solidaridad con las oprimidas y excluidas e IMPULSAR la justicia social.

Colectivo de mujeres lesbianas y cristianas del Área de Asuntos Religiosos de la FELGTB.
[Grupos miembros: "Ángelus" Grupo Cristiano de Arcadia (Cádiz), Comisión de Asuntos Religiosos de Cogam (Madrid), Comisión de Asuntos Religiosos de Gehitu (Euskadi), Comisión de Asuntos Religiosos de Ojalá (Málaga), "Comulga" Grupo Cristiano de No te Prives (Murcia), “Crismhom” Cristianas y Cristianos de Madrid Homosexuales-lgtb, Cristianas y Cristianos de ABLesGay (Albacete), Cristianas y Cristianos de Gylda (La Rioja), "Diálogo" Grupo Católico de Gamá (Gran Canaria), "Esperanza" Grupo Cristiano de Jerelesgay (Jerez de la Frontera – Cádiz), Grupo Cristiano de Alega (Cantabria), Grupo Cristiano de DecideT (Alicante), Grupo Cristiano de Lambda (Valencia), Grupo de Asuntos Religiosos de Xega (Asturias).
Grupos adheridos: Mar (Málaga)]

Yo, hombre, cristiano y heterosexual, apoyo todos los puntos de este manifiesto y los tomo como propios.


¿Qué votar?

7 Marzo 2008

A Rafael Díaz-Salazar, profesor titular del Departamento de Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, le he leído varias cosas que siempre me han dejado buen sabor de boca y varios meses de reflexión. Para acabar por no sacar ninguna conclusión, pero esa es la esencia de mi decepcionante búsqueda.

El último artículo que le he leído lo ha publicado en Alandar.

Las elecciones del 9 de marzo plantean problemas políticos y dilemas morales a quienes hemos sido educados en la dimensión política de la experiencia cristiana. Por un lado, sabemos que afortunadamente en el terreno político “estamos sin Dios”. El cristianismo originario es un laicismo religioso. No existe en él ni un ápice de teocratismo, ni de fundamentalismo político. Del Evangelio no se puede inferir una política, ni tampoco una moral detallada para abordar problemas que no existían en la época de Jesús. A nadie en su sano juicio se le ocurriría deducir un programa de gobierno o un código legislativo del Nuevo Testamento. El cristianismo favorece la secularización de la política.

Por otro lado, somos conscientes de que la experiencia cristiana no es irrelevante para la acción y las opciones políticas. Ella crea una forma de ver la vida, defiende unos valores, insta a una transformación de la realidad. El Reino de Dios se construye en la historia. Tenemos una inspiración evangélica de fondo y en cada coyuntura debemos buscar las mediaciones laicas que puedan traducirla y hacerla operativa, aunque sea de un modo limitado e imperfecto. En definitiva, ante cualquier realidad profana el cristiano tiene que hacer un discernimiento evangélico. Los criterios del discernimiento de las mediaciones políticas laicas no están preestablecidos en un código y es necesario que las comunidades cristianas los indaguen, evitando siempre identificarlos con la voluntad de Dios. Buscamos discernimiento, no legitimación de unas opciones políticas concretas. No dispongo de espacio para analizar esta cuestión y al lector interesado le remito a mi libro La izquierda y el cristianismo (Taurus). Allí expongo algunas aportaciones cristianas a la cultura política. De un modo resumido, mi tesis es la siguiente: desde el Evangelio lo central en esta vida es la erradicación del sufrimiento de los empobrecidos. Ellos son el sacramento de la presencia del Dios crucificado y la adoración de ese Dios se realiza a través de la emancipación de los hambrientos, sedientos, desnudos, emigrantes (Mt.25). Desde esta perspectiva, una política que active la inspiración evangélica ha de estar marcada por la “primacía de los últimos”.
Educar la mirada política: ¿qué ver en los programas de los partidos?

Nuestra visión de la realidad no depende sólo del Evangelio. La asimilación de éste no se relaciona exclusivamente con la autenticidad espiritual, sino también con el lugar social y cultural en el que cada persona se inserta. Monseñor Romero y don Samuel Ruiz eran personas muy religiosas en su etapa conservadora. Su transformación evangélica no fue fruto de un aumento de su vida piadosa, sino de una reubicación social que les cambió la mente, las opciones socio-políticas y la asimilación del mensaje de Jesús. Por lo tanto, para el discernimiento cristiano de la política no basta con releer el Evangelio, buscar las mediaciones laicas para darle cuerpo histórico a sus valores y analizar los programas de los partidos. Es esencial realizar este triple proceso desde los sufrientes por el empobrecimiento y la injusticia y, si es posible, entre ellos y con ellos. Como dice Benedetti, “todo es según el dolor con el que se mira”.

Desde la perspectiva indicada, lo primero que hay que mirar son las propuestas de justicia internacional. En el Sur es donde hay más millones de empobrecidos y ellos han de ser nuestra prioridad desde una cultura samaritana de aproximación a su situación. ¿Qué proponen los partidos sobre redistribución mundial de la riqueza, impuestos globales, deuda externa, regulación de las empresas transnacionales, derechos humanos, comercio y soberanía alimentaria, acceso a medicamentos, control del comercio de armas, deuda ecológica, cooperación para el desarrollo?

Posteriormente, nuestra mirada se ha de dirigir a la política social nacional. Hemos de analizar qué proponen los partidos en el ámbito de las migraciones (acogida e integración, codesarrollo), cuál van a ser sus intervenciones en el cuarto mundo de la marginación, qué planes han diseñado para mejorar la situación de los barrios empobrecidos y de las comarcas rurales deprimidas, cuál es la política de vivienda social, qué conexión se establece entre la educación, la salud y la desigualdad social.

En la política económica, una sensibilidad cristiana basada en la primacía de los últimos da prioridad al análisis de las propuestas para reducir el desempleo y otorgar salario social y renta básica a los familias con jóvenes y adultos en el paro. También ha de prestar atención a la política fiscal para ver a qué clase social favorece más y cómo logra redistribuir riqueza para financiar gasto público social. Muy importante es ver qué medidas se proponen para instaurar democracia económica y laboral en las empresas: reducción de la precariedad y la siniestralidad, redistribución de la plusvalía y aumento de los salarios de los trabajadores, cogestión, libertad sindical real, regulación ecológica de la producción y del consumo, igualdad entre mujeres y hombres, políticas del tiempo (conciliación vida laboral y familiar, supresión de horas extras, reducción de la jornada).

En España es muy importante la política territorial. Para ello hemos de analizar cómo se articula la democracia descentralizada y la cohesión social para que no existan desigualdades entre territorios y dentro de cada Comunidad Autónoma. Respecto a la violencia terrorista, es necesario ver cómo se combina la firmeza contra el nazismo etarra y la búsqueda de una política de resolución pacífica del conflicto vasco, pues a medio plazo es inevitable. Ésta será más viable, si previamente se ha debilitado política y judicialmente al nacionalismo vasco violento.

Existen cuestiones que requieren deliberaciones éticas prepolíticas como son el aborto, la eutanasia y la investigación biomédica. Conviene conocer cuáles son las posiciones de los partidos sobre estos temas y la disposición de los mismos a crear comisiones nacionales de bioética y tener en cuenta sus dictámenes antes de establecer leyes en este ámbito.
A quién votar

A la hora de decidir el voto, la conciencia es la única que manda y el respeto a la misma es sagrado. Es ella la que tiene que ver qué partido puede realizar una política centrada en la “primacía de los últimos”. Lo importante es que el voto esté precedido de un análisis que tenga en cuenta los problemas sociales más graves y la conciencia moral. También veo legítimo el voto en blanco, especialmente si se difunde por colectivos que desean una regeneración fuerte de la política y explicitan concretamente los cambios que desean. Me merece respeto la abstención, cuando está basada en serias convicciones anarquistas.

Las elecciones son un momento importante en la vida nacional. Deberían crearse espacios ciudadanos de análisis, debate y propuesta. Son muy interesantes algunos documentos en los que los movimientos sociales expresan sus demandas para la nueva legislatura. Las comunidades cristianas son un espacio muy adecuado para la práctica del discernimiento y la corrección fraterna sobre el comportamiento político. No olvidemos que la política es imprescindible para la construcción socioeconómica de la fraternidad.


Cómo votar

7 Febrero 2008

En Febrero de 2000, a las puertas de unas elecciones generales que otorgaron mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados al Partido Popular, el Centre d’Estudis Cristianisme i Justícia, promovido por la Compañía de Jesús y compuesto tanto por seglares como por jesuitas formando un equipo interdisciplinar, publicó un papel con ciertas reflexiones que deberíamos plantearnos a la hora de ejercer un voto responsable como ciudadanos comprometidos.

¿Cuál es la cuantía de las pensiones no contributivas y de las rentas mínimas de inserción?

¿En qué condiciones de vida están los inmigrantes, tanto los documentados como los indocumentados?

¿Cuál es la diferencia entre el salario mínimo y los ingresos que perciben algunos directivos? ¿A quién beneficia el sistema fiscal? ¿Pagan más impuestos los más ricos o los evaden sistemática e insolidariamente con artificios de ingeniería fiscal?

¿Cuál es el estado de las cárceles? ¿Se protegen allí los derechos humanos? ¿Qué esfuerzo se hace para que sirvan de reinserción, y no sólo de simple castigo?

¿Hay respeto de hecho, y no sólo teórico, por la pluralidad social y por la diversidad de sentimientos de identidad nacional?

¿Se lucha contra la corrupción dentro del propio partido, y no sólo por evitar que se haga pública?

¿Se fomenta la pluralidad política en los medios de comunicación, o sólo preocupa que resulten favorables?

¿Controlan indirectamente los partidos los nombramientos de los jueces? ¿Realmente se desea la independencia judicial?

¿Muestra algún partido disposición a incluir en su proyecto a otros grupos o colectivos sociales no vinculados a él?

¿Cuál es la proporción del PIB destinada a la ayuda a los países económicamente desfavorecidos? ¿Llegan esos recursos a los más pobres y les ayudan realmente a salir de su pobreza?

¿Qué medidas concretas se pretende adoptar para favorecer un orden económico internacional más justo?

¿Se piensa seguir vendiendo armas a países en guerra? ¿Y a países que oprimen a su población?

¿Se apoya la creación de un Tribunal Penal Internacional que juzgue las violaciones graves de los derechos humanos?

¿Qué proporción del PIB se va a destinar a protección del medio ambiente? ¿Qué normativas concretas se van a arbitrar para evitar que nuestro país siga contribuyendo al agravamiento de las grandes amenazas ecológicas del planeta?

Hace unos pocos días que nos las han vuelto a recordar. Y es que siguen siendo completamente actuales y válidas para todos los ciudadanos.

Los ciudadanos que sean católicos puede que además de estas tengan otras motivaciones como las que hace poco han publicado el Grup de Rectors de Dissabte. Lo que no me atrevería a recomendarle a nadie son las elaboradas desde la Conferencia Espiscopal (a veces pienso que esta gente escribe pensando que nadie los va a leer), básicamente por lo que ya expresó la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII o la Plataforma Redes Cristianas.


Perlas moradas desde Alicante

28 Enero 2008

No sé cómo he llegado hasta esta entrevista en el Diario Información. Y la primera en la frente.

¿Se ha parado a pensar que cuando una mujer aborta puede que no tenga otra salida?
Yo creo que hay muchos casos y que cada mujer abortará por unas razones distintas, alguna porque esté convencida de que puede o debe, otras porque se lo dicen, por amenazas… A veces afirman: “es que va a haber una malformación”, pero yo conozco quien ha dicho “sea lo que Dios quiera” y luego ese niño ha nacido y se ha desarrollado. Si esa mamá accede, ¿se queda tranquila? Dicen todas, o la mayor parte de las que han abortado, que les queda luego una actitud pesarosa que no se borra.

¿No habría entonces que facilitar aquello que se pueda?
Yo no iría a eso sino al hecho de que nadie, ni siquiera las autoridades, es juez de la vida de nadie. La vida es sagrada y hay que protegerla. Todo lo que se haga en ese sentido me parece que es constructivo.

A partir de ahí se pueden leer las opiniones del Obispo de Orihuela-Alicante sobre el aborto, la vida, la familia, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el divorcio exprés, la EpC, la financión de la iglesia y una discusión entorno al concepto de derecho que al final me ha dejado hecho un lío.

No he terminado de leerla. Ha dejado de interesarme mucho antes.


24 días de ayuno

28 Diciembre 2007

Según leo en Rebelión 24 días han sido los que el obispo Luiz Cappio ha estado en huelga de hambre. Y a pesar de ello el trasvase del río San Francisco sigue adelante.