Cuestión de actitud
24 Julio 2008Llevo todo el fin de semana pasado pensando en ello, a cada actuación que veíamos. Y os voy a explicar aquí la impresión con que me he quedado.
Día 0, jueves.
Este casi que no cuenta porque sólo vimos Nada Surf (al final de Krakovia creo que no llegamos) y unas pocas canciones de Sigur Rós desde la muntanyeta. Es lo que tiene tener que trabajar al día siguiente.
Nada Surf me parecieron irregulares.
Sigur Rós un rollo de estos que te pinchas tirado en el sofá para sentir mogollón con sus sonidos y eso… que no está mal para según qué momento pero no me dan subidón; división de opiniones, a la Charlotera sí que le gustó lo que oyó (no conocía a los islandeses) y se ha quedado con ganas de más.
Día 1, viernes.
Llegamos casi que de tiro desde el trabajo y al final de la jornada se notó. Nos perdimos a Róisín Murphy (que me apetecía a mi) y a Mika (que le apetecía a la Charlotera) por puro cansancio.
Llegamos a mitad actuación de The Rumble Strips y a mitad de El Columpio Asesino, los primeros sonaban bien en la distancia pero yo tenía curiosidad por ver a los segundos en directo. No me gustaron nada. Pero nada nada. Así que nos fuimos a ver el final de The Rumble Strips que sí que nos gustaron un poquito y si hubiéramos pillado más canciones nos hubiera gustado más.
Vimos un ratito de South San Gabriel, folk de ese que a las pocas canciones me cansa un poquito (¿o sería que tenía el día perezoso?), y nos dimos una vuelta por el mercado, donde cada año hay menos discos y menos cosas interesantes para comprar. Bueno, según cual sea el target al que va dirigido… que igual no soy yo.
Babyshamples fue el primer momento en que me empecé a plantear el tema de la actitud. ¿Qué ofrecía Pete Doherty? Pues… pasotismo y desgana. Sí, es una actitud. Pero una actitud que hace que no tengas gancho con el público y eso al cabo de un par de decenas de minutos se nota. Seguramente Baxter no piense lo mismo que yo, pero claro, es que él estuvo en el backstage un rato después charlando con el Doherty sobre lo complicadas que son las mujeres, haciendo cada uno referencia a su respectiva novia…
El Guincho sí que tenía actitud, actitud de pasárselo bien y de hacérselo pasar bien a la gente. Y eso que sólo estuvimos 5 minutos mientras íbamos de camino entre el bocata de la cena y Fijiya & Miyaka, que tampoco nos terminó de enganchar.
Y aunque el concierto de New York Dolls no sea el mejor que hayan dado en su vida, ni siquiera creo que llegue a ser de los medios, seguramente se quede entre los de nivel medio-bajo, estos sí que tenían actitud. Han sido estrellas del rock y lo saben. Y fueron estrellas del rock por esa actitud… Vamos, que tanto a la Charlotera como a mi nos hubiera encantado haberlos podido disfrutar hace casi 40 años: por energía, por transgresión, por rock’n'roll, por gustarse y por hacerlo parecer fácil (que en su caso no sólo lo parece, también lo es).
Después en el mismo escenario, con todos ustedes, señoras y señores, My Bloody Valentine. Estos también saben algo de actitud, conciertazo de sonidos distorsionados . Y sin embargo nos pasó lo mismo que con New York Dolls: un sí pero no o un no pero sí. Seguramente fue por el cansancio que ya empezábamos a notar.
Y es que si no hubiera sido por La Casa Azul, nos habríamos marchado a casa unas dos horas antes… o más. Y tengo que decir que, sin ser fan (esto ya lo sabéis todos) y sin que me guste especialmente su sonido (esto también), simplemente me encantó. Me encantó el sonido más electrónico que pone en juego (mucho más que el sonido “apegaloso” de sus discos, sobre todo de los primeros), me encantó las ganas que contagiaban todos sus fans, me encantó lo emocionado que se le notaba y me encantó la actitud positiva que transmitía incluso en las canciones tristes. Total, que salimos de allí con ganas de amarnos mucho más y follar un poco más (o al revés, no sé, que con estas cosas siempre me lío). Gracias, Guille, tu también eres superguapo y sabes muy bien de qué va eso de la actitud.
Momento del día: Sin lugar a dudas, la regresión que viví cuando en el concierto de LCA empezaron a sonar las notas de Love is in the Air. Y es que volver al sonido de las discos de los veranos de mi adolescencia… ains!
Día 2, sábado.
Queríamos llegar a ver Manos de Topo, pero no fue posible. Así es que no podemos decir nada de estos que hemos oído comentar por ahí y de los no sabemos nada más porque ni siquiera los hemos oído.
A los que si que llegamos fue a The Ting Tings y nos gustaron. Había escuchado una canción de ellos en Radio 3 y me había llamado la atención y la verdad es que la cantante transmite mucha mucha fuerza y el grupo mucha fiesta.
Heavy Trash también estuvieron bien, al menos para mi, rockabilly como el que tanto escuchaba en mis primeros años de adolescencia. Aguantamos aquí porque José González estaba imposible de gente (¿quién decide en qué carpa se pone cada uno a la misma hora?) y, la verdad, sentado en el escenario y tu bajo los últimos rayos de sol… mejor lo dejamos para verlo en un teatro o un auditorio cuando vuelva por aquí cerca.
Después de esto nos perdimos algunos conciertos para que Guille Milkyway nos firmara unos discos… Y resulta que después de un buen rato en la cola nos plantamos delante de Guille y los nos quedamos callados los dos, la Charlotera y yo. Pues sí, un abrazo para cada uno, un besito para ella, los dos cortados y Guille que nos dice “Pues nada, aquí estamos”. Y los dos callados y super cortados. Y yo que lo único que se me ocurre decirle es “Es que estoy supernervioso porque es la primera vez que estoy al lado de alguien que ha estado al lado de Rafaela Carrá”. Menos mal que es majete y me siguió la broma, que si no… Así que llegamos a la conclusión de que mucho mejor no que no fuera La Casa Azul a Eurovisión, que nos había encantado el concierto del día anterior, que el estilo no se parecía al de hace dos años (yo no lo ví, la Charlotera sí, es que aquel FIB me lo perdí) y que el cambio a mi me había gustado mucho y a la Charlotera le seguía gustando el sonido de antes y… una foto y tres discos firmados que nos llevamos a casa.
Y, como nos dejaste firmado en uno de los discos, mucho amor y mucho pop.
Nos comimos el bocata de la cena y nos acercamos a ver a Tricky. No sé… otro sí pero no o no pero sí, que con esto también me lío siempre. Y no es que trip-hop o lo que sea que haga ahora (aunque yo diría que es lo mismo que hacía hace 10 años) no me guste, es que… lo prefiero en un disco en mi salón que no en un directo.
Así es que nos fuimos corriendo a ver a Lori Meyers (la otra opción era una sesión de Juan de Pablos pinchando, pero es que por más que nos caiga bien y nos guste, hemos estado en más sesiones de él), y este sí que fue uno de los aciertos del día. Un grupo entregado y con ganas de hacérselo pasar bien a la gente que tiene delante. Nada, cuestión de actitud. Y mira que es fácil hacer un par de bromas sobre a quien hemos ganado en la Eurocopa (que todo el mundo coreó “a Alemania” y ellos contestaron “a Italia!” y se pusieron a tocar entre el frenesí del público) y un chiste sobre que “hoy aquí sólo se habla español” (que a mi no me gustó mucho y la Charlotera me dice que no se refería a otras lenguas igual de españolas que el castellano que podemos y solemos hablar, sino a la invasión guiri que padecemos cada año más en el Festival).
The Kills me cansaron un poco y eso que sólo vimos el final, The Raconteurs estuvieron bien y me gustaron y entendí que a Seven Nation Army lo que le falta es una banda alrededor y lo que chulo que tiene es que es sólo guitarra y batería para no ser una canción con gran riff pero con poco más, y al final aparecieron Gnarls Barkley en el escenario.
Mira que les tenía ganas a esta extraña pareja (¡jo! qué chiste me ha salido con el título de su segundo disco, eh?), que no me pongo Crazy en el móvil porque me da vergüenza (y eso que mi melodía son los acordes de Austin Powers) y el concierto fue un medio tiempo todo el rato… incluso cuando tocaron su mega-hitazo (¡qué pena que no se les conozcan el resto de las canciones, porque los discos son mucho más que Crazy o Run, pero mucho más!) o en la versión del Reckoner de Radiohead.
Momento del día: la firma de discos de Guille, ¡qué vergüenza y qué nervios, Dios! Porque la verdad es que el resto del día fue más bien flojito. Tanto que cuando volvíamos hacia el coche le decía a la Charlotera que se había acabado, que al año que viene no vuelvo al FIB, que ya me había cansado de adolescentes británicos a mi alrededor, que mi coronilla dice que ya no tengo años para esto; y ella me decía que eso no me lo creo ni yo, que ya veré como a medida que se acerque me entra el gusanillo y acabamos volviendo a comprar el abono. Y lo peor es que sé que tiene razón.
Día 3, domingo.
No llegamos a ver a El Hijo. ¿Quién ha programado estas actuaciones a estas horas? Llegamos para ver a The National, que molan, molan mucho, pero… Y no obstante, hay que decir que su directo es mucho más convincente que las grabaciones. Será que le ponen ganas para tener actutid y un poquito sí que tienen.
De aquí nos fuimos corriendo a ver a Leonard Cohen. Y tengo que reconocer que antes de verle era un poquito escéptico. Pero este señor es un grande, porque solo si se es un grande se puede actuar de esta manera con setenta y tantos años. Salieron los músicos, salieron las coristas, salió Leonard Cohen. Y empezaron a sonar notas, acordes, frases, poesía. Y lo que vivimos de allí de pie cerca del escenario, viendo la cara de paz, felicidad y satisfacción que tenía y transmitía, ha sido algo impagable. Todas las canciones que interpretó las conocía, todas las sabía tararear, alguna incluso la sabía cantar; ¿qué quiere decir eso? pues que son temas que viven en el inconsciente colectivo. Y nos dejamos acunar y acariciar por su voz, por sus palabras, por su emoción.
Otro señor que sabe qué es eso de la actitud y la tiene.
Aprovechamos el descanso para comernos los bocatas de la cena. Y empezaron a sonar las palmas y Enrique Morente se quejaba entre ellas. Y me marché a ver a Richard Howley, que a mi el flamenquito no me va y además había quedado con unos amigos, Mandarineta y Baxter. Gran error según luego me hizo ver la Charlotera y los amigos que sí se quedaron, porque el Howley está bien, pero no pasa de correcto, no acaba de emocionar ni de enganchar y eso que con las baladitas y los medios tiempos entre crooner y rockabilly lo tiene fácil. Y según la crónica de la Charlotera y los amigos que vieron la que montaron Morente primero él solo, después con los Lagartija Nick y al final con Estrella Morente también fue de escándalo. Casi mejor que lo cuente la Charlotera, que yo no lo viví más que por lo que ella luego me explicó. Y con su explicación tuve bastante para que se me erizara en vello.
Y todavía estaba yo dándome de cabezazos por haberme perdido el espectáculo cuando apareció Morrissey. Las canciones de The Smiths estan bien, las suyas no tanto. Y su actitud chulesca y provocadora (¿sería preciso el comentario sobre lo malos que somos por no ser vegetarianos? ¿y el chiste sobre lo horribles que son los grupos de pop más populares en España y en Inglaterra? creo que nadie se lo entendió y él sabía de antemano que iba a ser así) tampoco me ayudó demasiado. Total, que a mitad concierto ya estaba cansado de él y de su música y echaba de menos el buen rato que había pasado con Leonard Cohen.
Siouxsie la vimos un poquito, lo suficiente. Y nos fuimos a casa a dormir. No es que estuviera mal (qué envidia la agilidad de esta mujer a los cincuenta y pico, y luego dicen de Madonna), es que no nos enganchó.
Momento del día: La hora y media de compañía con Leornard Cohen. Y volver a darme cuenta que hay momentos que te tienes que dejar llevar…
El día después.
¿Qué será esto de la actitud en el mundo del rock? ¿Por qué los jóvenes no tienen la misma actitud que las viejas estrellas? ¿Por qué los quieren jubilar, entonces?
Este año no ha habido sesión de electrónica. Tampoco la carpa pop, donde no estuvimos más que media hora entre actuación y actuación.
Y para el año que viene… ya veremos qué hacemos.
Cuando no hay ingleses adolescentes cerca el Festival mola mucho. Cuando estan alrededor… ¿qué quieres que te diga, pues me dan ganas de no volver?
Me estoy escuchando ahora el disco de Morente & Lagartija Nick, y si lo hubiera escuchado antes me habría quedado sin dudarlo. ¿Cómo es posible que hayan pasado 12 años desde que se publicó y yo nunca le haya prestado atención? Este ha sido mi error conocido de esta edición del FIB 2008.
Hasta la próxima.
Salut i rock and roll.
Publicado por LaCharlotada

